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| Tomada de Flirck. Licencia: CC BY-ND 2.0 |
Los seres humanos somos sociables por naturaleza; pertenecer a un grupo y ser aceptados por ellos es una de nuestras necesidades fundamentales, más importante aún que comer o tener dinero. Esto lo demostró el psicólogo Harry Harlow, en la década de los 50's del siglo pasado, con sus clásicos experimentos sobre el afecto en monos huérfanos.
La carencia de afecto genera ansiedad y estrés, que reducen la capacidad del cuerpo para resistir infecciones y pueden llevar a conductas auto-destructivas (adicciones, relaciones amorosas enfermizas, malas decisiones financieras, etc.) o a trastornos mentales. La Dra. Laura Trice, quien trabajó en un centro de rehabilitación de adicciones, observó que muchos de sus pacientes no habían recibido muestras adecuadas de cariño durante su vida; sus padres suponían que los hijos debían saber que los querían, pero no era así.
El contacto, el afecto y el cariño que recibimos durante los primeros años de la infancia, y que se extienden a lo largo de la vida, nos ayudan a desarrollar nuestra autoestima y autoconfianza y a adquirir las habilidades necesarias para construir relaciones sociales armoniosas.
Para todo emprendedor es fundamental mantener relaciones sanas y afectuosas con sus padres y familiares más cercanos ya que ellos se convierten en el soporte para enfrentar los retos del emprendimiento. Además, la familia es un campo de entrenamiento perfecto para ejercitar la gratitud, el reconocimiento de los errores y la admiración honesta, hábitos que nos abrirán puertas y convertirán a nuestros clientes en amigos leales a nuestro servicio y nuestra marca.
Javier Rivero Díaz, entrenador en finanzas y emprendimiento, afirma que si queremos lograr el éxito, una de nuestras primeras tareas es restablecer nuestro vínculo de amor con nuestros padres, y para ello propone un ejercicio, al que llama El Método de los Cuatro Pasos.
Con este método no solo mejoraremos las relaciones con nuestros padres sino que fortaleceremos nuestra autoestima, ya que le estamos dando un valor muy especial al regalo que ellos nos dieron: nuestra vida.
Este ejercicio lo podemos hacer también con familiares o amigos que sean significativos en nuestra vida, especialmente si estamos distanciados o en medio de un conflicto. Aunque su reacción inicial pueda ser diferente a la esperada, ésta siempre será la mejor manera en la que puede actuar con lo que tienen; recuerda que estas reacciones suelen ser producto de la falta de afecto.
El amor familiar es el alimento más poderoso para todo ser humano.

